Ahora sí: Cuento y Poesía

Hoy me voy por las ramas. No sé si sea el síndrome de abstinencia de no haber escrito por varios días pero lo cierto es que ya llevo con éste 3 posts -¡sí, 3 en un día!- tratando de publicar un pequeño poema que escribí hace unos días…

En los primeros 2 terminé yéndome por las ramas y escribiendo de cosas que si bien eran temas de los que algún día quería escribir algo no era la intención que hoy fueran protagonistas de éste espacio. Pero supongo que eso es parte de lo lindo de escribir: El proceso creativo es caprichoso y a veces hay que darle rienda suelta a esa parte libre e indómita que todos llevamos dentro y lucha siempre por salir.

En la época de mí vida -o sea, hace aproximadamente un mes- en la que, parafraseando a Lennon, estaba demasiado distraído planeando este Blog como para escribirlo, pensaba que tener un espacio como éste terminaría por decidirme a ejercitar el músculo de la creación literaria -Y sí. Mi lector lo ha adivinado: también tengo una teoría al respecto-.

No se si sea casualidad o realmente me llegó el momento pero lo cierto es que hace relativamente poco tiempo realmente me senté frente a la máquina y no sólo empecé a publicar posts si no que de a poco empecé también a escribir algunas cosas que por suerte no me son del todo desagradables.

Siempre me gustó escribir cuentos y aunque tengo pocos creo que algunos -uno- me salieron bastante decentes y hasta ganaron algún premio en otra época de mi vida -a los 19 años y entonces pensé que mi destino sería ineluctablemente el de escritor-.

Hace unos meses tuve además una experiencia muy linda -que involucraba a un gran amigo y a un escritor argentino al que admiro mucho de la que seguramente les hablaré luego- que terminó de convencerme de que debería volver a intentar escribir. Desde entonces comencé a tomar notas de algunas ideas y espero muy pronto poder transformar esas ideas en historias concreta que pueda compartirles.

En otra lejana y extraña época de mi vida escribí algo de poesía -no demasiado buena pero ciertamente honesta- pero la verdad es que entonces y todavía ahora escribir poesía me resulta una tarea intimidante.

Aclaro: me encantaría escribir buena poesía. Hay pocas cosas que me emocionen tanto como leer a Neruda o a Whitman o escuchar a un cantante/poeta como Silvio. Creo que hay pocas cosas tan difíciles como expresar un sentimiento por medio de un verso justo, con el ritmo adecuado, con la pausa perfecta y por eso admiro con tanto fervor a los buenos poetas.

Lo que me pasa es que generalmente lo que escribo no termina por expresar exactamente lo que siento y eso me resulta muy frustrante. Además, me aterra caer en el esnobismo poético que tanto detesto -disculpen pero la intención no lo es todo: no todos pueden ser poetas. Punto-.

Pero ahora corro el riesgo de terminar mi tercer post del día sin finalmente aprovechar para -humildemente y sin demasiadas pretensiones- presentarles un pequeño poema que escribí hace unos días y que espero sea el primero de muchos que me anime a publicar. Sin más preámbulos, ahí les va:

Nuestras Fiestas

Familia nómade la mía.
Amor en el desarraigo total,
superviviente de la diáspora,
inmune a las inclemencias del paso del tiempo
y a las caprichosas geografías.

Navidad es el día en el que nos juntamos
y compartimos la mesa,
llena de comidas y bebidas de múltiples banderas.
Solo nuestras propias fechas cuentan:
“La Tía” y “La Abuela” nos convocan más que “El Señor”.

Buenos Aires. Diciembre de 2011.

Anuncios

Sobre este Blog y escribir en general

Me encanta darme cuenta que a apenas unas semanas de inaugurado este Blog y todavía con pocos posts producidos, el publicar regularmente algunas líneas por este medio se está volviendo para mí una necesidad imperiosa, una sana costumbre pero sobre todo un gran placer.

Extrañaba escribir. Y no sólo lo extrañé durante estos días en los que no pude hacerlo -estuve de viaje- sino que me doy cuenta de que lo extrañé por muchos años. Tal vez lo extrañé desde siempre.

Confieso que si bien, como antes mencioné, escribir me representa por sobre todo un placer, no escribo para mí ni por el sólo gusto de hacerlo. Podría añadir además que aunque tengo mi muy personal y exclusiva primera lectora, editora, correctora de estilo y jefa de redacción -es decir,  La Maga- tampoco escribo -sólo- para ella. Después de todo, las cosas que escribo generalmente la he charlado con ella en reiteradas ocasiones antes de que vean “luz pública”. Esto último lo sé porque ella se encarga de recordármelo cada vez que lo hago. Seguramente no se ha percatado todavía del hecho de que soy inmune a sus insinuaciones respecto a las características reiterativas de mi personalidad…

En realidad escribo para “el otro”. Pero no para que le agrade a todos. No para que le agrade a alguien específico. Incluso no necesariamente para que le agrade a alguien en general. No se trata de agradar. Se trata de saber que alguien más recibió. Y que el que contesta, cuando estamos arriba de nuestra propia montaña y gritamos, aún cuando no sea lo que quisiéramos escuchar, no es nuestro propio eco, sino la voz del habitante de la próxima cima.

Y creo firmemente que salvo alguna que otra excepción, toda expresión artística -permítaseme por favor en este punto meter la producción de un blog en la bolsa de gatos que supone el término expresión artística- tiene que ver ineludiblemente con el reconocimiento y conciencia de la otredad por parte del artista.

En fin. Me agrada escribir y también me agrada ser leído y si parece que cometo el pecado de la vanidad espero al menos no cometer el pecado más grave, odioso y común de la hipocresía.