Mis brazos, tu morada

Se enroscan mis brazos;
descubriendo tus valles, arriesgándose en tus alturas,
explorando los suaves contornos de tu geografía
zigzagueantes, tibios y calmos,
como las aguas de un arroyo
en tiempos estivales.

Acomodan el peso. Toman su lugar;
su espacio y posición perfecta.
El remanso para desagotar el cansancio del día.
Y te descubro envuelta  toda de mí,
cubierta y cómoda descansas y te acurrucas.
Mis brazos, tu morada.

Eres feliz.

Buenos Aires. Diciembre 2011

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Ahora sí: Cuento y Poesía

Hoy me voy por las ramas. No sé si sea el síndrome de abstinencia de no haber escrito por varios días pero lo cierto es que ya llevo con éste 3 posts -¡sí, 3 en un día!- tratando de publicar un pequeño poema que escribí hace unos días…

En los primeros 2 terminé yéndome por las ramas y escribiendo de cosas que si bien eran temas de los que algún día quería escribir algo no era la intención que hoy fueran protagonistas de éste espacio. Pero supongo que eso es parte de lo lindo de escribir: El proceso creativo es caprichoso y a veces hay que darle rienda suelta a esa parte libre e indómita que todos llevamos dentro y lucha siempre por salir.

En la época de mí vida -o sea, hace aproximadamente un mes- en la que, parafraseando a Lennon, estaba demasiado distraído planeando este Blog como para escribirlo, pensaba que tener un espacio como éste terminaría por decidirme a ejercitar el músculo de la creación literaria -Y sí. Mi lector lo ha adivinado: también tengo una teoría al respecto-.

No se si sea casualidad o realmente me llegó el momento pero lo cierto es que hace relativamente poco tiempo realmente me senté frente a la máquina y no sólo empecé a publicar posts si no que de a poco empecé también a escribir algunas cosas que por suerte no me son del todo desagradables.

Siempre me gustó escribir cuentos y aunque tengo pocos creo que algunos -uno- me salieron bastante decentes y hasta ganaron algún premio en otra época de mi vida -a los 19 años y entonces pensé que mi destino sería ineluctablemente el de escritor-.

Hace unos meses tuve además una experiencia muy linda -que involucraba a un gran amigo y a un escritor argentino al que admiro mucho de la que seguramente les hablaré luego- que terminó de convencerme de que debería volver a intentar escribir. Desde entonces comencé a tomar notas de algunas ideas y espero muy pronto poder transformar esas ideas en historias concreta que pueda compartirles.

En otra lejana y extraña época de mi vida escribí algo de poesía -no demasiado buena pero ciertamente honesta- pero la verdad es que entonces y todavía ahora escribir poesía me resulta una tarea intimidante.

Aclaro: me encantaría escribir buena poesía. Hay pocas cosas que me emocionen tanto como leer a Neruda o a Whitman o escuchar a un cantante/poeta como Silvio. Creo que hay pocas cosas tan difíciles como expresar un sentimiento por medio de un verso justo, con el ritmo adecuado, con la pausa perfecta y por eso admiro con tanto fervor a los buenos poetas.

Lo que me pasa es que generalmente lo que escribo no termina por expresar exactamente lo que siento y eso me resulta muy frustrante. Además, me aterra caer en el esnobismo poético que tanto detesto -disculpen pero la intención no lo es todo: no todos pueden ser poetas. Punto-.

Pero ahora corro el riesgo de terminar mi tercer post del día sin finalmente aprovechar para -humildemente y sin demasiadas pretensiones- presentarles un pequeño poema que escribí hace unos días y que espero sea el primero de muchos que me anime a publicar. Sin más preámbulos, ahí les va:

Nuestras Fiestas

Familia nómade la mía.
Amor en el desarraigo total,
superviviente de la diáspora,
inmune a las inclemencias del paso del tiempo
y a las caprichosas geografías.

Navidad es el día en el que nos juntamos
y compartimos la mesa,
llena de comidas y bebidas de múltiples banderas.
Solo nuestras propias fechas cuentan:
“La Tía” y “La Abuela” nos convocan más que “El Señor”.

Buenos Aires. Diciembre de 2011.

“Niveles” en la apreciación del arte

Decía el gran Galileo Galilei que las matemáticas eran el lenguaje de la naturaleza a lo que tendríamos que añadir que el arte sería entonces el lenguaje del alma.

Curioso y complicado destino entonces para tantos de nosotros que no dominamos a plenitud ninguna de sus diversas formas de manifestación.

Es como tener ganas de expresar lo que llevamos dentro y no poder hacerlo nunca en la medida en la que quisiéramos. La sensación es la de quedarse siempre corto. Me viene a la cabeza la imagen onírica de querer dar un gran discurso ante una multitud explicando lo que sentimos sólo para darnos cuenta de que nuestra implacable tartamudez nunca nos lo permitirá.

Supongo que es por eso que tenemos la necesidad de hacer nuestro el arte de otros disfrutándolo y compartiéndolo. Convirtiéndonos en curadores, promotores e incluso críticos de las expresiones artísticas de otros suplimos de alguna manera esta necesidad imperiosa de expresar lo que sentimos.

De hecho, creo que  la capacidad de apreciar el arte es totalmente diferente y no menos especial a la capacidad de producirlo. Creo además que es también un talento el poder encontrar interpretaciones, ideas y patrones en el arte que a veces incluso distan de las que el artista originalmente imaginó -al menos conscientemente-. Siempre recuerdo las innumerables discusiones con mi querido Tío del Ozama -Centinela del Río, Vigía de la Barranca, Constructor de la Casa Infinita y Honorabilísimo Pintor Plenipotenciario de la Ciénaga, de quien seguramente hablaré más en éste espacio sobre éste tema particular. Nunca nos pusimos de acuerdo. El es un gran artista y yo aspiro apenas a ser lo suficientemente sensible y perceptivo como para apreciar, disfrutar y con suerte verme reflejado en las obras de otros.

En algún momento hasta me las ingenié para esbozar una de mis pequeñas teorías en la que postulaba que el arte era apreciado en “niveles” parecidos a las ramas de un árbol en los cuales a cada nivel correspondía una cierta capacidad de comprender una obra. Así, por ejemplo, un pintor podría entender y apreciar sutilezas de un cuadro como sólo alguien con dominio equivalente de la técnica podría hacerlo para ese “nivel”.

Sin embargo, mi teoría habla de “niveles” y no de “capas”, porque entiendo que pueden darse casos en los que un vulgar espectador -sin dominio de esa técnica o arte específico- pueda entender otros niveles que tal vez le escapen a otros artistas o incluso al mismo creador de la obra en cuestión. Acá entrarían, por ejemplo, los casos donde hay obras con un contenido que involucra algún contexto. En este caso, sería un nivel de disfrute y apreciación el contexto en sí mismo, al margen de la técnica.

Como caso especial también creo -y éste era sin dudas el punto donde estuve siempre en más desacuerdo con mi tío- que un crítico de arte puede ser una persona tan o más sensible que un artista para encontrar patrones en un especie de arte colectivo, suma del arte de muchos artistas.

Pero como dudo que lea este post -la ventaja de un blog con pocos lectores es que el derecho a réplica es prácticamente innecesario- debo aclarar antes de terminar que he exagerado un poco. En realidad de lo que sea queja mi tío no es de los críticos en general ni de la capacidad de algunos de ellos de juzgar obras de arte. Se queja, y en esto estamos completamente de acuerdo, de aquellos que se valen de la crítica para hacerse mercaderes y, convirtiéndose de facto en jueces y partes del mundo del arte llenan sus arcas de dineros mal habidos en base a la especulación de los precios de las obras y de la percepción pública de los artistas.

Sobre este Blog y escribir en general

Me encanta darme cuenta que a apenas unas semanas de inaugurado este Blog y todavía con pocos posts producidos, el publicar regularmente algunas líneas por este medio se está volviendo para mí una necesidad imperiosa, una sana costumbre pero sobre todo un gran placer.

Extrañaba escribir. Y no sólo lo extrañé durante estos días en los que no pude hacerlo -estuve de viaje- sino que me doy cuenta de que lo extrañé por muchos años. Tal vez lo extrañé desde siempre.

Confieso que si bien, como antes mencioné, escribir me representa por sobre todo un placer, no escribo para mí ni por el sólo gusto de hacerlo. Podría añadir además que aunque tengo mi muy personal y exclusiva primera lectora, editora, correctora de estilo y jefa de redacción -es decir,  La Maga- tampoco escribo -sólo- para ella. Después de todo, las cosas que escribo generalmente la he charlado con ella en reiteradas ocasiones antes de que vean “luz pública”. Esto último lo sé porque ella se encarga de recordármelo cada vez que lo hago. Seguramente no se ha percatado todavía del hecho de que soy inmune a sus insinuaciones respecto a las características reiterativas de mi personalidad…

En realidad escribo para “el otro”. Pero no para que le agrade a todos. No para que le agrade a alguien específico. Incluso no necesariamente para que le agrade a alguien en general. No se trata de agradar. Se trata de saber que alguien más recibió. Y que el que contesta, cuando estamos arriba de nuestra propia montaña y gritamos, aún cuando no sea lo que quisiéramos escuchar, no es nuestro propio eco, sino la voz del habitante de la próxima cima.

Y creo firmemente que salvo alguna que otra excepción, toda expresión artística -permítaseme por favor en este punto meter la producción de un blog en la bolsa de gatos que supone el término expresión artística- tiene que ver ineludiblemente con el reconocimiento y conciencia de la otredad por parte del artista.

En fin. Me agrada escribir y también me agrada ser leído y si parece que cometo el pecado de la vanidad espero al menos no cometer el pecado más grave, odioso y común de la hipocresía.

¡Dale Campeón!

Siempre pensé que cuando tuviera mi blog seguramente uno de los temas de los que escribiría recurrentemente serían los deportes.

Hay muchas razones para ello. La primera y acaso la más importante es que simple y llanamente me gustan mucho los deportes (en esta etapa de mi vida por desgracia más verlos que jugarlos aunque tengo la secreta esperanza de que esto cambie para bien algún día no muy lejano).

Otra razón es que los deportes forman parte de la vida diaria… Son noticia. Son tema obligado. Son una razón y excusa para socializar en el más amplio de los sentidos y en las mas variadas formas.

Con esto de las redes sociales se ha abierto además toda una nueva forma de compartir y comentar sobre las cosas que pasan en el universo deportivo día con día. El último mundial de fútbol, por ejemplo, fue para mí el primer mundial totalmente interactivo. Creo que casi todos los partidos que ví los viví por TV en directo -por cierto, La alta definición es un viaje de ida para todos los amantes del deporte :P-, Facebook y Twitter. Debo decir que fue una nueva, grata e interesante experiencia poder discutir y comentar los más mínimos detalles al mismo tiempo con un gran amigo en México y con otro gran amigo en Inglaterra y asi sucesivamente.

Lo mismo me pasó con los playoffs de la última temporada de la NBA, el pasado Mundial de Rugby, la Serie Mundial de Baseball o la final de la Copa Davis de Tenis por no mencionar el recién jugado clásico español entre Real Madrid y Barcelona (¡Ganó el Barcelona 3 a 1 el día de ayer en un partido vibrante y lleno de emociones! ¡Visca Barca! :)) y calculo que me seguirá pasando de ahora en más.

Una de las razones por las que me gustan los deportes y, en particular, por lo que creo que vale la pena muchas veces pensar, discutir e incluso escribir sobre ellos es porque los deportes son a veces pequeños universos donde se ensayan y viven grandes lecciones de vida tanto para el que los juega como para el que los vive y analiza como espectador.

Lo anterior lo digo y sostengo además en un sentido bastante amplio, tanto con respecto al deporte en cuestión como con respecto al tipo de ámbitos a los que aplican y la profundidad de estas lecciones de vida a las que me refiero. En muchas ocasiones me he encontrado elucubrando rebuscadas conclusiones tanto respecto a las personas y su manera de reaccionar a las distintas situaciones de la vida como respecto a los equipos  y su funcionamiento. He encontrado también aplicaciones a personas o a empresas e instituciones donde aplican tanto o más las mismas reglas y patrones psicológicos y sociológicos que vemos ensayadas en cada partido o incluso jugada. He encontrado paralelos entre tácticas y estrategias que veo en el campo de juego y aquellas propias de pequeñas empresas o grandes corporaciones.

Ya entrados en el terreno de la pura divagación tengo la seguridad de que una buena parte de los patrones con los que entrenamos nuestros cerebros día con día vienen de la observación y práctica del deporte. Al menos en mi caso no me queda la menor duda de que esto funciona asi…

Todo esto viene al caso porque Boca Juniors juega hoy su último partido del campeonato ya con el título de campeón en la mano y el trofeo en las vitrinas del club desde hace 2 partidos. Después de unos 3 años sin títulos para el club era muy difícil dejar pasar la ocasión sin escribir algo al respecto :).

Para los que todavía no conozcan los detalles específicos respecto a Boca Juniors (oficialmente Club Atlético Boca Juniors o simplemente Boca para sus hinchas -simpatizantes o fanáticos-) baste decir que es el equipo más popular de la Argentina (aprox. 40% de la población futbolera es hincha de Boca segun las estadísticas oficiales), seguramente uno de los equipos americanos más populares en el mundo (además de uno de los más ganadores de copas internacionales), que tiene más de 106 años de fundado y que forma parte del ADN argentino en mucho más de un sentido.

Boca es un club fuertemente identificado con las clases populares -de hecho, surgió en uno de los barrios más pobres de la ciudad y conserva su sede allí-,  caracterizado históricamente por un juego más de carácter que vistoso.

La Maga tuvo el atino y el gran mérito de inducirme desde bien temprano en nuestro amor por los caminos del fanatismo a este hermoso equipo :). Ayudó además que esto sucedió justo en una de las etapas más gloriosas del equipo y que justo también en esa época empezaban a transmitir internacionalmente los juegos con lo cual pudimos disfrutar dicha etapa en toda su plenitud desde México donde nos encontrábamos entonces.

La de Boca es una hinchada por demás particular. No es sólo la más numerosa sino también sin dudas una de las más efervescentes, originales, influyentes y fieles que conozco. En los 12 o 13 años siendo hincha me ha tocado escuchar sólo un par de pases de factura, en algunos momentos especialmente bajos más de actitud que de resultados,  lo cual no es un dato menor para un equipo con tantas exigencias.

Su estadio -la mítica Bombonera– es una especie de templo del fútbol conocido y reverenciado por simpatizantes y temido por los adversarios. Un lugar que vale la pena conocer y experimentar, de preferencia durante un partido. Se dice que “La Bombonera no tiembla, late” y solo hace falta estar dentro cuando juega Boca para comprobarlo en carne propia. Parece que se viene abajo cuando la gente salta -lo cual es muy a menudo- y es tan inclinada que sientes que si te caes lo harás dentro del campo de juego… Es un lugar realmente especial donde se vive el fútbol con muchísima intensidad.

Boca, decía, salió nuevamente campeón del fútbol argentino este campeonato y después de unos 3 años sin un título. Lo hizo además sin lujos pero con mucha autoridad y justicia.

Las estadísticas no dejan mentir: 28 partidos sin perder (racha que comenzó en el torneo pasado y que serían 29 si hoy la continuamos), 9 puntos más que el segundo lugar (antes de jugar la última fecha), escasos 6 goles en contra en los 18 partidos disputados (record si hoy no recibimos goles). Es claro que el nivel del torneo fue más bien bajo pero la diferencia es tal que esto no le quita ningún brillo a lo logrado por este Boca campeón.

Pero lo más curioso e interesante de todo es que el torneo pasado, hace escasos 6 meses y con condiciones aparentemente similares, Boca terminó en los últimos lugares de la tabla de posiciones y arrancó este torneo con el fantasma del descenso de categoría sentado en la mesa en cada comida.

Aparentemente similares. Claro… ¿O será que hubo pequeños cambios y ajustes en el equipo que terminaron que en el más puro estilo de mariposas aleteantes terminaron por ser suficientes para armar un equipo sólido, ganar un campeonato y perfilarse para un promisorio 2012?

Primero, creo que hubo la llegada de 2 jugadores claves. Tal vez los más insólitos refuerzos. Tal vez los únicos que podían realmente aportar lo que faltaba. Boca se cansó de traer a los mejores refuerzos y entrenadores en los últimos años sólo que nunca pudo resolver el problema de su endeble defensa.

En esta ocasión este equipo se armó “de atrás para adelante” como dictan los viejos dichos futboleros. En lo que para mi fue sin dudas el jugador del campeonato, volvió Rolando “El Flaco” Schiavi, un histórico del club en el ocaso de su carrera. Tenía 38 años y existía la duda de si estaría física y mentalmente a la altura de sus mejores tiempos. Y vaya si lo estaba. El Flaco ordenó la defensa y el vestuario de una manera que hacía muchísimo no veía (algunos, con la adrenalina todavía a flor de piel y nublada la razón con el resplandor del título, ya empezamos a candidatearlo para hacer lo mismo en la selección argentina…). Su presencia fue clave. Transmitió liderazgo, seguridad, sobriedad, dureza, garra, orgullo, pragmatismo y oficio. Todo lo que un gran defensor central debe transmitir. A su lado Insaurralde, Roncaglia y Clemente se sintieron seguros y fecha tras fecha fueron levantando el nivel y consolidánsose en sus respectivas posiciones. Como resultado Boca logró el record de sólo 6 goles en contra en 18 partidos (actualización: 19. Boca acaba de ganar su último partido 1 a 0…). Cuando el equipo logró de a poco consolidarse con una seguidilla de buenos partidos creció en lo colectivo y con esto crecieron los rendimientos individuales. Vieja pero siempre vigente paradoja: ¿Qué vino primero, el huevo o la gallina? Esto no hubiera sido posible sin continuidad y persistencia del cuerpo técnico y la directiva por un lado y sin este par de ajustes claves por el otro.

El otro refuerzo al que me refería era a Agustín Orión, el arquero (portero), quien con una personalidad impresionante logró meterse al hincha de Boca en el bolsillo y hacernos recordar los tiempos de Córdoba, el colombiano -salvando las reverenciales e históricas distancias-. Su influencia fue vital en las pocas oportunidades en las que tuvo que intervenir. Hacía mucho que no veía un arquero de Boca con tanta autoridad y seguridad: Un complemento ideal para una defensa reforzada.

Como segundo cambio importante Boca consolidó el mediocampo. Después de innumerables jugadores que pasaron sin pena ni gloria -Boca es una especie de moledora de carne en cuanto a jugadores se refiere- y en parte por perder referentes importantes por lesiones -algunas muy crónicas como la de Battaglia- y ventas, nunca le encontramos la vuelta a el tándem destruir-construir que se debe desarrollar siempre en esta zona del campo.

Contra un mal primer semestre de Somoza y Erviti, las lesiones de Riquelme y Rivero y el opaco rendimiento de sus sustitutos naturales el cuerpo técnico y la dirigencia nuevamente apostaron por la paciencia, la prudencia y la continuidad. Sin refuerzos y acomodando solo algunos detalles tácticos en el campo los mismos jugadores armaron un gran y peleador mediocampo. Era un mediocampo a lo Bianchi, de esos que muerden continuamente al rival y exhiben grandes dosis de sacrificio y espíritu colectivo. Nuevamente, la consolidación del equipo fue repercutiendo en una levantada de nivel de los jugadores. Ya en este punto el equipo tenia vida propia, había desarrollado una mística donde era mucho más importante el rendimiento colectivo que los intérpretes en cancha.

A partir de algún punto en el camino, el equipo se había encontrado y por eso, cuando comenzaron las lesiones, Boca mantuvo y por momento incluso mejoró su rendimiento en algunos partidos donde jugamos con 4 o 5 sustitutos. Perdimos a nuestro delantero titular, Viatri y a Riquelme, nuestro mejor jugador, capitán y emblema y luego a varios más. Esta particularidad de los grandes equipos es una característica especial para la cual no hay mas fórmula que el trabajo serio, la paciencia -estas características maduran y muchas veces no pueden ni deben apresurarse-, y la apuesta al funcionamiento colectivo como filosofía de juego -y de vida-. Normalmente, el exitismo presente en el deporte impide que se combinen los factores -especialmente el de la continuidad- y se da sólo aisladamente y casi por casualidad. Por suerte, hoy hay equipos cuyo proyecto se basa precisamente en estas características. Asi, hoy nos toca ser espectadores de un equipo como el Barcelona que precisamente tiene a estas características como valores fundacionales y no sólo esto, sino que además lo logra con el fútbol vistoso y ofensivo que hoy asombra al mundo y nos hizo renovar esperanzas y pensar que la belleza de juego y espíritu en una cancha no es una quimera.

Pero como siempre pasa en los equipos grandes como Boca, pronto estaremos pensando en los próximos torneos locales e internacionales y autoimponiéndonos nuevas exigencias. Hasta entonces, aprendamos un poco las lecciones, disfrutemos por un momento el título número 24 y gritemos a todo pulmón: ¡Dale Campeón!

Web 2.0 y otras singularidades

En la física, una “singularidad” describe un suceso o punto en el espacio-tiempo a partir del cual no puede predecirse lo que pasa después ya que las leyes del universo simplemente dejan de ser válidas a partir de él… Creo que la primera vez que leí sobre este interesantísimo concepto fue en el magnífico libro “Una breve historia del tiempo” de Stephen Hawking hace ya muchos años. En este conocidísimo y justamente aclamado trabajo de divulgación, que seguramente muchos de mis lectores habrán tenido la suerte de disfrutar también, Hawking explicaba que los agujeros negros eran una singularidad puesto que era imposible describir lo que sucedía una vez se pasaba el “horizonte de eventos” -que es algo así como el “punto de no retorno” en lo que se refiere a un agujero negro-.

El término, es además fácilmente aplicable a otros contextos y en especial a algunos relacionados con el avance de la tecnología y su impacto en la civilización cómo podrán leer más detalladamente aquí. De éste último link les recomiendo visiten también su versión en inglés ya que esta contiene mucho más jugosos detalles y en particular una historia muy detallada del uso del término.

Sin irme demasiado atrás en el tiempo podríamos argumentar que el Internet es una especie de singularidad. Una razón para hacerlo – muy poco ortodoxa y seguramente poco formal pero que a mí me sirve- es que no hubo quien pudiera predecir las implicaciones que tendría para la civilización humana hasta que ya lo habíamos inventado y estábamos en pleno uso de él… No creo que existan pensadores, filósofos o científicos a quienes se les pueda atribuir el haber predicho con algún grado de exactitud medianamente alto la evolución de las relaciones humanas y el desarrollo tecnológico a partir de la invención y popularización de la red -debate bienvenido en este punto-. Creo que ni siquiera los escritores de ciencia ficción que,normalmente liberados de las formalidades que impone la investigación formal de la ciencia y dotados de no menores dosis de licencias literarias, tecnológicas y científicas se caracterizan por adelantarse muchísimo a su época y con esto muchas veces atinan a predecir lo que se viene muchas décadas o siglos después, pudieron imaginarse lo que vendría.

Poniéndonos un poquito mas densos podríamos mencionar en este punto también que hace  unos pocos años, un pensador, inventor y futurista norteamericano de muchísima influencia llamado Ray Kurzweil (inventor entre otras cosas del primer sintetizador de sonido y del primer OCR -sistema de reconocimiento óptico de caracteres- y escritor de algunos libros bastante interesantes de los cuales es probable que les hable algún día) escribió un libro llamado “La singularidad esta cerca” (obviemos por un momento la terrible y de mal gusto referencia a temas apocalípticos y mesiánicos que sugiere el nombre por favor…) en el cual describe una singularidad a la que desde su punto de vista nos acercamos ineludiblemente y que tiene que ver con que lleguemos a un avance tecnológico tal que las máquinas puedan superar finalmente en inteligencia al hombre. Kurzweil tiene el mérito además de haber sido tal vez el popularizador del término singularidad aunque este fue acuñado antes por el genial escritor estadounidense Vernor Vinge.

Hace tiempo que quería escribir algo sobre un concepto cuyo nombre seguramente les resultara familiar y que desde mi punto de vista también representó (o está representando) una singularidad tecnológica para la humanidad:  La Web 2.0.

El término Web 2.0 fue popularizado hace algunos años por el editor y gurú tecnológico Tim O’Reilly para describir una red más “dinámica y participativa” en la cual los contenidos ya no estaban siendo “producidos” por unos pocos para ser “consumidos” por una gran mayoría de usuarios sino que se estaba comenzando a dar un fenómeno mediante el cual eran los mismos usuarios de la red los que producían diariamente y en tiempo real la mayor cantidad de contenido (¿Va sonando conocida la historia? :)).

Si lo pensamos, la red original era una especie de televisión “on steroids” (y en cierto sentido más desnutrida que “on steroids”) en la cual nosotros elegíamos el contenido que queríamos en base a lo que estaba disponible online. En aquellos tiempos, todo el contenido generado por los usuarios representaba un porcentaje mínimo de lo que se consumía de la red y estaba básicamente en forma de correos electrónicos, foros de discusión online y alguna que otra contribución puntual y aislada en forma de página o sitio web.

Pero en algún punto esto comenzó a cambiar hasta llegar a lo que hoy conocemos como Internet…

Creo que los blogs (que, por cierto, la palabra “blog” es la forma corta del término “weblog” -o sea, algo así como “bitácora web” o “bitácora digital”- que fue usado originalmente), como este que ahora leen, fue una de las primeras formas en las que comenzó a gestarse la Web 2.0. Los blogs tuvieron la importancia de poder hacer la generación de contenidos fácil para el usuario promedio. Fue una especie de evolución natural de las páginas personales en la cual la forma era menos importante que la generación continua de contenido a la que otros pudieran “subscribirse” y leer de manera regular. De repente cada uno podía convertirse en una especie de periodista y celebridad mediática al que mucha gente seguía por fuera de los canales de distribución tradicionales. Este es el caso, por ejemplo, de Hernán Casciari a quien ya les mencioné hace un par de posts.

Otra de las formas en las que explotó la Web 2.0 fue con la creación de sitios como la Wikipedia (referencia recurrente si las hay :)) donde el contenido era generado por grandes cantidades de usuarios no profesionales. Este modelo mostró rápidamente ser muy eficiente dejando atrás casi cualquier otro tipo de generación y almacenamiento de contenido enciclopédico general (¿alguien se acuerda de la infame Encarta? ¿Alguien está todavía considerando comprarse los 30 y pico de tomos de la Enciclopedia Británica? ¿Alguien puede negar haber usado la primera y haber considerado lo segundo hace unos escasos 10 años todavía?? :P). Sobre la Wikipedia y  otros buenos ejemplos de las consecuencias de la Internet colaborativa recomiendo leer el muy interesante libro “Wikinomics” de Tapscott & Williams.

Hay otros dos ejemplos paradigmáticos de la Web 2.0 que creo vale la pena mencionar. El primero tiene que ver con las redes P2P y el segundo tiene que ver con la explosión de las redes sociales con Facebook y Twitter a la cabeza…

Con respecto a las redes P2P (Peer to Peer por sus siglas en ingles) convendría y sería pertinente en este punto hacer un respetuoso minuto de silencio… <insertar minuto de silencio aquí> … para nombrar a Napster como probablemente el precursor y pionero del concepto. El minuto de silencio viene al caso porque justo hace un par de días literalmente desapareció oficialmente el nombre de Napster según el artículo que pueden encontrar aquí. Lo sencillamente genial y elegante de las redes P2P que inauguró en su momento Napster (y luego siguieron otros dignos representantes como Kazaa, LimeWire, Emule, etc. y hoy el maravilloso protocolo BitTorrent) es que cada computadora personal se convertía a su vez en un servidor de información además de un mero cliente receptor de la misma. Si tenía una canción en mi computadora y daba acceso al programa a la carpeta que la contenía esta quedaba de esta manera disponible para que cualquiera conectado a mi red pudiese bajarla directamente de mi computadora a la suya. Una vez lo hacía, su computadora se convertía también, automáticamente, en un posible contribuyente de esta canción (o archivo en general) y así sucesivamente… Es muy fácil entender las implicaciones que tuvo (y sigue teniendo) este modelo de distribución de contenidos en la red. Por supuesto, ahora es fácil entender dichas implicaciones y las mismas nos resultan totalmente naturales pero recordemos que todo mi argumento es que se trata de una singularidad y que lo que pasa hoy nadie lo predijo antes con algún grado aceptable de precisión :)…

Para finalizar y sin entrar ya en demasiado detalle (en algún momento es muy probable que escriba sobre el tema…) es difícil y quizás hoy ya directamente impreciso e incompleto hablar de la Web 2.0 y sobre todo argumentar que se trata de una singularidad tecnológica sin mencionar el impacto que en la sociedad que están teniendo las Redes Sociales…

Las Redes Sociales, creo, representan a la fecha la máxima expresión de la publicación de contenido por parte de los usuarios, esto es, de la Web 2.0, en una tendencia de la cual estamos viendo potencialmente apenas la punta del iceberg. En cierto sentido las Redes Sociales, y más aún en la medida que sigan sumando usuarios por miles de millones e incorporándolos a la generación y distribución de contenido de una manera cada vez más eficiente, se están convirtiendo en el medio por elección de los usuarios para su integración total a esta evolución cualitativa de la red.

Dejo el tema de las Redes Sociales aquí porque, como ya mencioné, seguramente estaré escribiendo más sobre el tema pero antes de cerrar el post quería mencionar dos últimas cosas…

Hace unos días, Tim O’Reilly (recordemos, popularizador del término Web 2.0 según escribí más arriba) fue citado diciendo que el concepto de Web 2.0 estaba obsoleto. Discrepo totalmente del comentario de O´Reilly (tan es así que decidí escribir este post aún habiendo ya leído la nota) y me parece que, en su rol de editor de bestsellers, está ya pensando más en el nuevo término pegadizo que pueda acuñar y vender que en las implicaciones que tuvo y sigue teniendo todavía hoy este cambio cualitativo en la red al que llamamos Web 2.0. Si bien habrá  conceptos que agregar y que hoy seguramente comienzan a tener mucha influencia (el concepto de “La Nube” por ejemplo) creo que dichos conceptos están todavía muy lejos de probar ser verdaderos cambios cualitativos. El tiempo dirá, como en muchos de estos casos, si terminan por serlo o no y si pronto tendremos que estar hablando de una nueva singularidad. Sería genial pues así, además, tendré seguramente un nuevo tópico sobre el que escribir una entrada de mi blog :)…

El último tema que dejo picando en esta entrada es sobre la Web 3.0…

Si bien la idea apenas comienza a discutirse y no está claro a que se refiere todavía tiendo a inclinarme por que tiene que ver con el crecimiento de la web semántica (¿se atisba el nacimiento de otra entrada? ;P) y con la generación automática de información de manera masiva (esto es, las computadoras generan la mayoría de los contenidos). Veamos si no se trata de alguna manera de una convergencia con la ya mencionada singularidad de Vinge y Kurzweil. El tiempo tendrá la respuesta y nosotros seremos, sin dudas, protagonistas y privilegiados espectadores…

File:Web 2.0 Map.svg

Tierra del Fuego

Escribo éstas líneas desde la provincia de Tierra del Fuego, en el sur argentino…

(Perdón, pero siempre quise empezar algún post así :P)

Para darles una idea de donde exactamente estoy tendré que contarles que la ciudad hacia la que volé  hoy en la mañana, Ushuaia (se pronuncia “u-sua-ia”, pues la hache es muda y la «s» forma sílaba con la siguiente u) es la ciudad más austral del mundo y está a poco más de 3,000 kms al sur de Buenos Aires -y a sólo 3,900 kms al norte del mismísimo Polo Sur-. Esta parte del planeta sería algo así como el Sur del Sur del Sur

Ushuaia está, de hecho, después de la Cordillera de Los Andes y, curiosamente, también se podría decir que después de Chile ya que para ir por tierra a la provincia de Tierra del Fuego tienes que ir a Chile para luego volver a ingresar a la Argentina!

Como otro dato curioso, no sólo es Ushuaia la ciudad más austral del mundo sino que hay muy pocas ciudades en el hemisferio Norte tan boreales como austral es Ushuaia… En América por ejemplo, sólo algunas ciudades (ciudades, no poblados…) en Alaska cumplirían esta condición (entre ellas Anchorage). Como resultado de esto y estando bastante cerca del solsticio de verano del hemisferio Sur (22 de diciembre en este 2011), mientras escribo este post y ya casi las 11:00 de la noche de acá, todavía el sol no termina de meterse :) (si quieren jugar un poco con este tema les recomiendo visitar ésta educativa y divertida página). Por cierto, esto lo hace también oficialmente el atardecer mas tardío que me haya tocado vivir hasta ahora. Creo que tendré que elegir un poco mejor las fechas o moverme mas al Sur (La Antártida básicamente) o a Alaska o algún país nórdico para romper nuevamente este récord personal :)…

Desde mi primer viaje a Sudamérica -por alla del ’99- me había quedado con muchas ganas de conocer Ushuaia y aunque no puedo decir que la conozco sólo por haber estado hoy un par de horas allí al menos tengo la satisfacción de haber empezado a vivir la experiencia de esta tan especial ciudad. Ya llegará el día (espero que pronto!) en el que le pueda dedicar más tiempo a disfrutar todo lo que este lugar tiene para ofrecer. Espero ese día con renovadas ansias después de esta pequeña probadita :)…

Hoy mismo, después de volar a Ushuaia, me trasladé por vía terrestre a la ciudad de Río Grande (aprox. 200 kms al norte) donde ahora me encuentro… El trayecto es algo sinuoso, se realiza en unas 3 horas y por momentos me recordó un poco los últimos tramos del camino de Buenos Aires a Bariloche (unos 1,600 kms totales de camino que el turista argentino -porteño- normalmente hace en auto). Por desgracia, Río Grande es una ciudad meramente industrial, con poca o nada cultura y pocos atractivos naturales, de la cual hasta ahora no he encontrado demasiados motivos para escribir con algún tipo de entusiasmo… Me da la impresión de ser una de esas ciudades que se crean o crecen por motivos estrictamente económicos (por alguna razón circunstancial en algún momento histórico hay trabajo y comienza a emigrar gente de todos lados y con ésto a hacerla crecer aún más) y que no terminan nunca de definir un espíritu que las caracterice positivamente.

Mañana deshago el mismo camino y emprendo mi regreso a Buenos Aires :)…