Hero

Como ya les adelanté en el post anterior con éste nuevo post estaré inaugurando oficialmente la categoría Cine de este blog con la maravillosa película “Hero” (2002) del gran Zhang Yimou.



A manera de prefacio contaré que por allá del año 2003 lo raros tumbos de la vida me encontraban visitando China por trabajo. El lugar a donde fui fue probablemente una de las partes más industriales pero menos turísticas del gran gigante asiático: la provincia sureña de  Guǎngdōng -de cuya capital, la ciudad de Guǎngzhōu, es de donde proviene el nombre castellanizado “Cantón” que seguramente les resultará más familiar-.

Si bien en su momento lamenté no tener oportunidad de conocer la más rica y famosa parte norte de China -Beijing, Shangai, etc.- fue por otro lado sumamente interesante y enriquecedor el tener una perspectiva menos turística y mucho más real de como viven los chinos.

Tal vez como resultado de esto en algún momento terminé en un centro comercial -enorme y repleto- de la ciudad al que me habían llevado mis muy gentiles anfitriones -Querida “Rachel Yuan“: cuando sepa cual es tu verdadero y chino nombre prometo rastrearte nuevamente por internet…- y, cómo no, terminamos metidos en una librería de dicho centro. Cabe mencionar que este era un centro comercial de chinos y para chinos, con lo cual, de no haber tenido guías locales me hubiera sentido tan en mi casa como un oso polar en Aruba.

Allí le pedí a Rachel que me consiguiera la mejor película china que pudiera recomendar ante lo cual, con una gran sonrisa y sin dudarlo, recorrió rápidamente los pasillos del lugar, identificó el DVD que buscaba entre muchos otros y depositó Hero en mis manos.

No ví la película allí sino a mi regreso a Guadalajara pero en cuanto lo hice me convertí en el más entusiasta de los fanáticos: hice copias -recién empezaban a hacerse copias de DVDs y yo contaba con un flamante quemador– y me encargue de repartirlas, literalmente, por varios países del mundo. En Michigan, un amigo al que se la copie a su vez la copió y repartió y terminamos haciendo casi una especie de club de los que conocíamos y habíamos visto la película y teníamos una especie de compromiso tácito de seguir distribuyéndola como pudiéramos y a personas a las que pensábamos podría gustarle tanto como a nosotros. Recordé entonces aquellos tiempos -y ayer justo hablaba de esto con el clan– cuando no se editaba El Señor de los Anillos y la única forma de conseguirlo era buscar y rebuscar en librerías de libros usados. Cuándo encontrábamos con mis compañeros de vivienda y de bohemia de aquel entonces algunos de los libros éste pasaba a ser parte de la gran biblioteca comunitaria que entonces compartíamos y con la única consecuencia negativa de que como resultado, cuando alguien se iba de la casa era una especie de divorcio, y lo más triste y odioso no era que la persona se fuera sino la repartición de los libros que sabíamos vendría. Creo recordar , y todavía hoy me viene una sonrisa de satisfacción al rostro haciéndolo, que yo me quedé con el maravilloso tomo 3: El Retorno del Rey.

Claro. Todo esto sucedió en la prehistoria de la web 1.0 -no existía imdb.com todavía por ejemplo- y antes de que el gran Quentin decidiera, primero,  ayudar en los intentos de introducir finalmente Hero al mercado americano -cuya introducción había sido postpuesta ya un récord de 6 veces hasta ese momento!- y, segundo, aportar su nombre para ayudar a la difusión y promoción de la película -De allí el “Quentin Tarantino Presents” de los carteles-



No puedo sino empezar diciendo que Hero es probablemente LA película más visualmente impresionante, estética y sobrecogedora que he visto en mi vida y en mi opinión sólo éste aspecto justifica verla.

Con esto me refiero tanto a la portentosa fotografía con la que fue creada como también a lo escenográfico –donde cada detalle es cuidado de una manera obsesiva- y a lo coreográfico –que acompaña a las actuaciones durante toda la película-. Todo en maravillosa conjunción y equilibrio perfecto. 

Era una época en la cual acababan de comenzar a usarse secuencias acrobáticas en películas como las maravillosas “Matrix (1999) y “Crouching Tiger, Hidden Dragon (2001) y Hero toma mucho de ambas películas aunque especialmente de la segunda.

Hay además pocas -muy pocas si es que alguna- películas que pueda recordar donde los colores hayan sido usados con tanto atino y perfección -haciéndolos parte de la trama- o donde las imágenes en espacios abiertos hayan sido tan asombrosas e hipnotizantes.

Pero no es sólo visualmente maravillosa. Es una de esas muy raras joyas del cine que de tanto en tanto nos ofrecen de manera armónica y genial lo que son para mí todos los elementos de una película completa: Trama original y bien llevada, excelente guión, generosa producción, impecable dirección, fotografía de altísimo nivel,  grandes actores y actuaciones, sonido y banda sonora que  fluye con la película y le da cuerpo, etc.

Hero es una historia épica ambientada en una época en la cual China estaba dividida todavía en 7 reinos inmersos en eternos conflictos por la supremacía de la caótica y desolada región. Narra la historia del Rey Qin -a la postre primer emperador de China e iniciador de la Gran Muralla- cuyo objetivo era, aparentemente, la conquista de los demás y la hegemonía total. En su camino para lograr tal propósito se interponen 3 legendarios y poderosos guerreros de otras regiones: Espada Rota, Nieve y Cielo.

El rey ha ofrecido una gran recompensa a quien los pueda vencer y sólo después de muchos años aparece el enigmático guerrero Sin Nombre -maravilloso homenaje a Leone– trayendo las armas de los 3 y dispuesto a reclamar la recompensa y el favor de una audiencia privada con el monarca.

La historia es narrada en una especie de tiempo circular donde las historias se van contando reiterativamente en distintas versiones -homenaje a Kurosawa de quien Yimou se ha confesado gran admirador- hasta que se desentraña la verdadera historia subyacente y el espectador puede al fin tener una historia completa.

Como recurso estético Yimou utiliza distintos colores para narrar cada historia y esto le da un toque especial a todo el asunto. Hay mucho de simbología en toda la forma de narrar y me parece un gran detalle que el director haya rescatado esta costumbre ancestral tan característica de la cultura china.

Me pareció además un excelente detalle el casting de la película que, salvo la cuestionable elección de Jet Li, es impecable. Yimou elige como protagonistas a grandes actores y cada personaje es creíble y equilibrado. En particular, Tony Leung Chiu Wai (Espada Rota), Maggie Cheung (Nieve) me parecen los mejores actores chinos de su generación y he disfrutado sus actuaciones en cada película en la que han participado. No menos se puede decir del mismo director Yimou -que nunca deja de asombrarme y de quien me confieso gran admirador- que es sin dudas a quien le corresponde el gran mérito por esta película al participar no sólo como director sino también como productor y escritor.

Si bien han habido críticas a la película referentes a una supuesta debilidad del guión y sobre todo a una supuesta propaganda política creo que estas críticas son infundadas además de injustas y que no vale la pena detenerse demasiado en ellas.

En todo caso,  son tantas las razones para si verla que, en caso de no haberlo hecho, mis amables lectores deberían rápidamente hacerse de esta grandísima muestra del séptimo arte y disfrutarla cuanto antes.


Ficha Técnica:

Dirección: Zhang Yimou.
País: China.
Año: 2002.
Duración: 99 min.
Interpretación: Jet Li (Sin nombre), Zhang Ziyi (Moon), Tony Leung Chiu Wai (Broken Sword), Maggie Cheung (Flying Snow), Chen Dao Ming (King), Donnie Yen (Sky), Liu Zhong Yuan, Zheng Tian Yong, Quin Yan, Chang Xiao Yang, Zhang Ya Kun, Ma Wen Hua.
Guión: Zhang Yimou, Li Feng y Wang Bin.
Producción: Zhang Yimou y Bill Kong.
Música: Tan Dun.
Fotografía: Christopher Doyle.
Montaje: Zhai Ru y Angie Lam.
Diseño de producción: Huo Ting Xiao y Yi Zhen Zhou.
Vestuario: Emi Wada.

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Tierra del Fuego

Escribo éstas líneas desde la provincia de Tierra del Fuego, en el sur argentino…

(Perdón, pero siempre quise empezar algún post así :P)

Para darles una idea de donde exactamente estoy tendré que contarles que la ciudad hacia la que volé  hoy en la mañana, Ushuaia (se pronuncia “u-sua-ia”, pues la hache es muda y la «s» forma sílaba con la siguiente u) es la ciudad más austral del mundo y está a poco más de 3,000 kms al sur de Buenos Aires -y a sólo 3,900 kms al norte del mismísimo Polo Sur-. Esta parte del planeta sería algo así como el Sur del Sur del Sur

Ushuaia está, de hecho, después de la Cordillera de Los Andes y, curiosamente, también se podría decir que después de Chile ya que para ir por tierra a la provincia de Tierra del Fuego tienes que ir a Chile para luego volver a ingresar a la Argentina!

Como otro dato curioso, no sólo es Ushuaia la ciudad más austral del mundo sino que hay muy pocas ciudades en el hemisferio Norte tan boreales como austral es Ushuaia… En América por ejemplo, sólo algunas ciudades (ciudades, no poblados…) en Alaska cumplirían esta condición (entre ellas Anchorage). Como resultado de esto y estando bastante cerca del solsticio de verano del hemisferio Sur (22 de diciembre en este 2011), mientras escribo este post y ya casi las 11:00 de la noche de acá, todavía el sol no termina de meterse :) (si quieren jugar un poco con este tema les recomiendo visitar ésta educativa y divertida página). Por cierto, esto lo hace también oficialmente el atardecer mas tardío que me haya tocado vivir hasta ahora. Creo que tendré que elegir un poco mejor las fechas o moverme mas al Sur (La Antártida básicamente) o a Alaska o algún país nórdico para romper nuevamente este récord personal :)…

Desde mi primer viaje a Sudamérica -por alla del ’99- me había quedado con muchas ganas de conocer Ushuaia y aunque no puedo decir que la conozco sólo por haber estado hoy un par de horas allí al menos tengo la satisfacción de haber empezado a vivir la experiencia de esta tan especial ciudad. Ya llegará el día (espero que pronto!) en el que le pueda dedicar más tiempo a disfrutar todo lo que este lugar tiene para ofrecer. Espero ese día con renovadas ansias después de esta pequeña probadita :)…

Hoy mismo, después de volar a Ushuaia, me trasladé por vía terrestre a la ciudad de Río Grande (aprox. 200 kms al norte) donde ahora me encuentro… El trayecto es algo sinuoso, se realiza en unas 3 horas y por momentos me recordó un poco los últimos tramos del camino de Buenos Aires a Bariloche (unos 1,600 kms totales de camino que el turista argentino -porteño- normalmente hace en auto). Por desgracia, Río Grande es una ciudad meramente industrial, con poca o nada cultura y pocos atractivos naturales, de la cual hasta ahora no he encontrado demasiados motivos para escribir con algún tipo de entusiasmo… Me da la impresión de ser una de esas ciudades que se crean o crecen por motivos estrictamente económicos (por alguna razón circunstancial en algún momento histórico hay trabajo y comienza a emigrar gente de todos lados y con ésto a hacerla crecer aún más) y que no terminan nunca de definir un espíritu que las caracterice positivamente.

Mañana deshago el mismo camino y emprendo mi regreso a Buenos Aires :)…