Haikus

Hace unos días mi amiga Dei publicó en Facebook unos haikus que había escrito a partir de un taller al que había asistido… La verdad me encantaron y al mismo tiempo me dieron ganas de experimentar un poco con ese tipo “estructura y forma literaria”… El haiku, de origen japonés, es según wikipedia un “poema breve de tres versos de cinco, siete y cinco moras respectivamente”.

Después de haber escrito varios de los cuales descarte la gran mayoría quedaron estos que no me desagradaron tanto y acá les comparto. Creo que la temática de mis haikus no es la “típica” (relacionada normalmente con la naturaleza) y en algunos casos no cumplo exactamente la regla de las 5-7-5 moras -entiéndanse sílabas- pero creo que como forma de expresión de carácter intimista me vino bien igual y por eso los sacó a la luz :).

Beso tus labios

Tu sonrisa me encuentra

La felicidad

 

Aventura sutil

Al borde de tu cuerpo

Te acaricio

 

Noche eterna

Madrugada Impetuosa

Naufrago en tí

 

Manos traviesas

El dia nos  sorprende

Percance feliz

 

Recorriendo calles

Caminamos perdidos

Sin prisa alguna

 

Dias extraños

Sentimientos se agolpan

Melancolía

 

Sensible a todo

Explosion Creativa

Invento mundos

 

Mi aprendizaje

Cosas nuevas arriban

Me enriquezco

Y ya estando metido en la onda de producir este tipo de escritos se me ocurrió la idea de escribir pequeños cuentos ultracondensados también en este formato a los que llamé “Haiku Entos“… Después me di cuenta que a algunos se les había ocurrido antes la idea por lo cual no clamo originalidad pero me pareció idea válida igual así que también incluyo estos en este post :)… Algunos son homenajes a historias (cuentos, novelas, etc.) existentes y otros no tanto, dejo como ejercicio y divertimento al lector tratar de adivinar a cual corresponde cada caso ;)…

Lejano país

Cabelleras al viento

Rescate feliz

 

Aire tropical

Indómito paisaje

Epica historia

 

El Dinosaurio

No se había ido.

Hacía café

 

El Dinosaurio

Fue siempre él mismo.

Metamorfosis

 

Mar enardecido

Historia del caribe

Un aguacero

 

Espadas rotas

Héroes renacidos

Destino y amor

 

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Mis brazos, tu morada

Se enroscan mis brazos;
descubriendo tus valles, arriesgándose en tus alturas,
explorando los suaves contornos de tu geografía
zigzagueantes, tibios y calmos,
como las aguas de un arroyo
en tiempos estivales.

Acomodan el peso. Toman su lugar;
su espacio y posición perfecta.
El remanso para desagotar el cansancio del día.
Y te descubro envuelta  toda de mí,
cubierta y cómoda descansas y te acurrucas.
Mis brazos, tu morada.

Eres feliz.

Buenos Aires. Diciembre 2011

Ahora sí: Cuento y Poesía

Hoy me voy por las ramas. No sé si sea el síndrome de abstinencia de no haber escrito por varios días pero lo cierto es que ya llevo con éste 3 posts -¡sí, 3 en un día!- tratando de publicar un pequeño poema que escribí hace unos días…

En los primeros 2 terminé yéndome por las ramas y escribiendo de cosas que si bien eran temas de los que algún día quería escribir algo no era la intención que hoy fueran protagonistas de éste espacio. Pero supongo que eso es parte de lo lindo de escribir: El proceso creativo es caprichoso y a veces hay que darle rienda suelta a esa parte libre e indómita que todos llevamos dentro y lucha siempre por salir.

En la época de mí vida -o sea, hace aproximadamente un mes- en la que, parafraseando a Lennon, estaba demasiado distraído planeando este Blog como para escribirlo, pensaba que tener un espacio como éste terminaría por decidirme a ejercitar el músculo de la creación literaria -Y sí. Mi lector lo ha adivinado: también tengo una teoría al respecto-.

No se si sea casualidad o realmente me llegó el momento pero lo cierto es que hace relativamente poco tiempo realmente me senté frente a la máquina y no sólo empecé a publicar posts si no que de a poco empecé también a escribir algunas cosas que por suerte no me son del todo desagradables.

Siempre me gustó escribir cuentos y aunque tengo pocos creo que algunos -uno- me salieron bastante decentes y hasta ganaron algún premio en otra época de mi vida -a los 19 años y entonces pensé que mi destino sería ineluctablemente el de escritor-.

Hace unos meses tuve además una experiencia muy linda -que involucraba a un gran amigo y a un escritor argentino al que admiro mucho de la que seguramente les hablaré luego- que terminó de convencerme de que debería volver a intentar escribir. Desde entonces comencé a tomar notas de algunas ideas y espero muy pronto poder transformar esas ideas en historias concreta que pueda compartirles.

En otra lejana y extraña época de mi vida escribí algo de poesía -no demasiado buena pero ciertamente honesta- pero la verdad es que entonces y todavía ahora escribir poesía me resulta una tarea intimidante.

Aclaro: me encantaría escribir buena poesía. Hay pocas cosas que me emocionen tanto como leer a Neruda o a Whitman o escuchar a un cantante/poeta como Silvio. Creo que hay pocas cosas tan difíciles como expresar un sentimiento por medio de un verso justo, con el ritmo adecuado, con la pausa perfecta y por eso admiro con tanto fervor a los buenos poetas.

Lo que me pasa es que generalmente lo que escribo no termina por expresar exactamente lo que siento y eso me resulta muy frustrante. Además, me aterra caer en el esnobismo poético que tanto detesto -disculpen pero la intención no lo es todo: no todos pueden ser poetas. Punto-.

Pero ahora corro el riesgo de terminar mi tercer post del día sin finalmente aprovechar para -humildemente y sin demasiadas pretensiones- presentarles un pequeño poema que escribí hace unos días y que espero sea el primero de muchos que me anime a publicar. Sin más preámbulos, ahí les va:

Nuestras Fiestas

Familia nómade la mía.
Amor en el desarraigo total,
superviviente de la diáspora,
inmune a las inclemencias del paso del tiempo
y a las caprichosas geografías.

Navidad es el día en el que nos juntamos
y compartimos la mesa,
llena de comidas y bebidas de múltiples banderas.
Solo nuestras propias fechas cuentan:
“La Tía” y “La Abuela” nos convocan más que “El Señor”.

Buenos Aires. Diciembre de 2011.