La inspiracion existe, pero…

Hace ya varios días que no escribo nada por acá. Para ser un poco más preciso debería decir que en realidad hace ya varios días que no publico nada puesto que tengo un par de posts a medio escribir que simplemente se rehusan a estar listos en toda su completitud.

Creo que no he publicado un poco por falta de ganas y otro tanto por no haber podido concentrarme en escribir. Si bien he decidido no hacerme demasiado problema y aceptar que de vez en cuando esto me puede pasar esto no implica que simplemente me siente a esperar que una cosa o ambas aparezcan como por arte de magia. Como además entiendo que hablar a estas alturas del partido de bloqueo creativo es excesivo -al menos en mi caso- he decidido por el contrario sentarme disciplinadamente y simplemente escribir sobre alguno de los temas que tenía en mi lista.

Hay una frase genial de Picasso al respecto y en la que realmente creo: La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. Esta frase resume de manera sucinta y brillante lo que para mí es parte de cualquier proceso creativo -artístico o no-. La disciplina y el esfuerzo son el ingrediente principal y el vehículo mediante el cual las ideas se convierten en realidades en cualquier ámbito que pueda imaginarme. Me encanta además que el autor al que se le atribuye sea Picasso, como para reforzar la idea aún más.

Como ya mencioné en algún post anterior, pasé bastante tiempo pensando en este blog antes de sacarlo a la luz. Parafraseando al genial Lennon: estaba demasiado ocupado planeándolo como para sentarme y simplemente escribirlo. Una de las cosas que me preocupaban eran los temas que debería o querría abordar en él. Finalmente, aunque después de mucho debate, terminé decidiéndome por la solución más fácil y seguramente también la más pragmática: Escribiría de los temas que quisiera, del modo que pudiera y sin preocuparme -demasiado- por quien me leyera. Es decir, la solución fue básicamente empezar a escribir y dejar que el mismo ejercicio de la escritura me fuera llevando por los caminos -muchas veces caprichosos e insospechados- que la misma escritura fuera marcándome en cada momento. Debo decir que estoy contento con mi decisión hasta el momento y que realmente ha pasado exactamente lo que pensé y discutí en su momento: Han salido temas diferentes a los que esperaba, me han quedado en el tintero otros que probablemente busquen luego sus propio espacio y, sobre todo, me ha dado gusto escribir y me siento cada vez más cómodo haciéndolo.

Otro tema al que en su momento dediqué más de un pensamiento fue al nombre del blog. Quería un nombre que describiera de alguna manera la temática general del blog y mi propia personalidad y formación ecléctica. Después de buscar por algún tiempo encontré finalmente una palabra que además de gustarme me parecía que sin ser demasiado obvia describía todo lo que quería: Zeitgeist.

Zeitgeist, que se pronunciaría correctamente -si eso nos importara demasiado- “sait gaist”, es una palabra alemana, utilizada frecuentemente por los filósofos alemanes del siglo XVIII y XIX, y que de entre sus múltiples interpretaciones posibles yo elegí traducir como: Espíritu de los Tiempos. Con algo de suerte descubrí además que si bien esta traducción era válida no hay casi quien la utilice en la web en español. Por eso, si buscan “Espiritu de los Tiempos” en Google es muy probable que mi blog sea uno de los primeros resultados que les aparezcan (¿No es eso cool? :P). 

La palabra se refiere a todo aquello que “muestra el clima intelectual y cultural de una era“. Con ello quiero decir que lo que escribo es producto de lo que soy y lo que soy es producto de la realidad y el tiempo que me toca vivir -Nada de lo que parezca materialismo dialéctico es coincidencia en este punto-.

El único problema que he encontrado con este nombre es que ya hay varias cosas que lo usaron (el nombre original, no la traducción). Está por ejemplo el famosísimo y muy interesante Google Zeitgeist anual al que recomiendo siempre echarle un vistazo. 

Pero al parecer hay ahora también una especie de movimiento mundial -con película y todo- que usa el nombre haciéndose llamar Zeitgeist Movement. Aclaro que no tengo ningún tipo de acercamiento con dicho movimiento y que, de hecho, apenas hace semanas he comenzado a leer -con bastante escepticismo- un poco al respecto.

Si bien las ideas básicas parecen a priori compatibles con algunas de mis propias ideas sobre la cuestión de la ciencia y la tecnología puestas a disposición del desarrollo humano por lo pronto me parece como una descripción muy vaga, llena de “key words/palabras clave” al parecer progresistas pero con cierto tufillo sectario -al que soy alérgico-.

Me parece también que hay un error fundamental en la descripción del movimiento que tiene que ver con que mete a la política en el mismo saco que a la religión y el sistema monetario lo cual me parece incorrecto y le termina de dar un sabor utópico con marcadas dosis de idealismo -hegeliano- a todo el movimiento.

En fin, antes de publicar la entrada quería simplemente tocar el último punto respecto a este blog, lo que siempre pensé que sería y en lo que se está convirtiendo. Tiene que ver con que no quiero que todo el contenido publicado acá sea una producción mía -como hasta ahora- pues eso en mi opinión le restaría muchísima importancia y potencialidad a este espacio. En realidad, a partir de ahora, voy a hacer un esfuerzo por compartir cosas que encuentro todos los días y que me parece que vale la pena sean compartidas y difundidas. Esta labor de “curado” de información creo que también tiene mucho valor y me encantaría que este blog se convirtirera también en eso como digno representante de su propio nombre marcando así, en toda su extensión y potencial, el espíritu de los tiempos.




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Hero

Como ya les adelanté en el post anterior con éste nuevo post estaré inaugurando oficialmente la categoría Cine de este blog con la maravillosa película “Hero” (2002) del gran Zhang Yimou.



A manera de prefacio contaré que por allá del año 2003 lo raros tumbos de la vida me encontraban visitando China por trabajo. El lugar a donde fui fue probablemente una de las partes más industriales pero menos turísticas del gran gigante asiático: la provincia sureña de  Guǎngdōng -de cuya capital, la ciudad de Guǎngzhōu, es de donde proviene el nombre castellanizado “Cantón” que seguramente les resultará más familiar-.

Si bien en su momento lamenté no tener oportunidad de conocer la más rica y famosa parte norte de China -Beijing, Shangai, etc.- fue por otro lado sumamente interesante y enriquecedor el tener una perspectiva menos turística y mucho más real de como viven los chinos.

Tal vez como resultado de esto en algún momento terminé en un centro comercial -enorme y repleto- de la ciudad al que me habían llevado mis muy gentiles anfitriones -Querida “Rachel Yuan“: cuando sepa cual es tu verdadero y chino nombre prometo rastrearte nuevamente por internet…- y, cómo no, terminamos metidos en una librería de dicho centro. Cabe mencionar que este era un centro comercial de chinos y para chinos, con lo cual, de no haber tenido guías locales me hubiera sentido tan en mi casa como un oso polar en Aruba.

Allí le pedí a Rachel que me consiguiera la mejor película china que pudiera recomendar ante lo cual, con una gran sonrisa y sin dudarlo, recorrió rápidamente los pasillos del lugar, identificó el DVD que buscaba entre muchos otros y depositó Hero en mis manos.

No ví la película allí sino a mi regreso a Guadalajara pero en cuanto lo hice me convertí en el más entusiasta de los fanáticos: hice copias -recién empezaban a hacerse copias de DVDs y yo contaba con un flamante quemador– y me encargue de repartirlas, literalmente, por varios países del mundo. En Michigan, un amigo al que se la copie a su vez la copió y repartió y terminamos haciendo casi una especie de club de los que conocíamos y habíamos visto la película y teníamos una especie de compromiso tácito de seguir distribuyéndola como pudiéramos y a personas a las que pensábamos podría gustarle tanto como a nosotros. Recordé entonces aquellos tiempos -y ayer justo hablaba de esto con el clan– cuando no se editaba El Señor de los Anillos y la única forma de conseguirlo era buscar y rebuscar en librerías de libros usados. Cuándo encontrábamos con mis compañeros de vivienda y de bohemia de aquel entonces algunos de los libros éste pasaba a ser parte de la gran biblioteca comunitaria que entonces compartíamos y con la única consecuencia negativa de que como resultado, cuando alguien se iba de la casa era una especie de divorcio, y lo más triste y odioso no era que la persona se fuera sino la repartición de los libros que sabíamos vendría. Creo recordar , y todavía hoy me viene una sonrisa de satisfacción al rostro haciéndolo, que yo me quedé con el maravilloso tomo 3: El Retorno del Rey.

Claro. Todo esto sucedió en la prehistoria de la web 1.0 -no existía imdb.com todavía por ejemplo- y antes de que el gran Quentin decidiera, primero,  ayudar en los intentos de introducir finalmente Hero al mercado americano -cuya introducción había sido postpuesta ya un récord de 6 veces hasta ese momento!- y, segundo, aportar su nombre para ayudar a la difusión y promoción de la película -De allí el “Quentin Tarantino Presents” de los carteles-



No puedo sino empezar diciendo que Hero es probablemente LA película más visualmente impresionante, estética y sobrecogedora que he visto en mi vida y en mi opinión sólo éste aspecto justifica verla.

Con esto me refiero tanto a la portentosa fotografía con la que fue creada como también a lo escenográfico –donde cada detalle es cuidado de una manera obsesiva- y a lo coreográfico –que acompaña a las actuaciones durante toda la película-. Todo en maravillosa conjunción y equilibrio perfecto. 

Era una época en la cual acababan de comenzar a usarse secuencias acrobáticas en películas como las maravillosas “Matrix (1999) y “Crouching Tiger, Hidden Dragon (2001) y Hero toma mucho de ambas películas aunque especialmente de la segunda.

Hay además pocas -muy pocas si es que alguna- películas que pueda recordar donde los colores hayan sido usados con tanto atino y perfección -haciéndolos parte de la trama- o donde las imágenes en espacios abiertos hayan sido tan asombrosas e hipnotizantes.

Pero no es sólo visualmente maravillosa. Es una de esas muy raras joyas del cine que de tanto en tanto nos ofrecen de manera armónica y genial lo que son para mí todos los elementos de una película completa: Trama original y bien llevada, excelente guión, generosa producción, impecable dirección, fotografía de altísimo nivel,  grandes actores y actuaciones, sonido y banda sonora que  fluye con la película y le da cuerpo, etc.

Hero es una historia épica ambientada en una época en la cual China estaba dividida todavía en 7 reinos inmersos en eternos conflictos por la supremacía de la caótica y desolada región. Narra la historia del Rey Qin -a la postre primer emperador de China e iniciador de la Gran Muralla- cuyo objetivo era, aparentemente, la conquista de los demás y la hegemonía total. En su camino para lograr tal propósito se interponen 3 legendarios y poderosos guerreros de otras regiones: Espada Rota, Nieve y Cielo.

El rey ha ofrecido una gran recompensa a quien los pueda vencer y sólo después de muchos años aparece el enigmático guerrero Sin Nombre -maravilloso homenaje a Leone– trayendo las armas de los 3 y dispuesto a reclamar la recompensa y el favor de una audiencia privada con el monarca.

La historia es narrada en una especie de tiempo circular donde las historias se van contando reiterativamente en distintas versiones -homenaje a Kurosawa de quien Yimou se ha confesado gran admirador- hasta que se desentraña la verdadera historia subyacente y el espectador puede al fin tener una historia completa.

Como recurso estético Yimou utiliza distintos colores para narrar cada historia y esto le da un toque especial a todo el asunto. Hay mucho de simbología en toda la forma de narrar y me parece un gran detalle que el director haya rescatado esta costumbre ancestral tan característica de la cultura china.

Me pareció además un excelente detalle el casting de la película que, salvo la cuestionable elección de Jet Li, es impecable. Yimou elige como protagonistas a grandes actores y cada personaje es creíble y equilibrado. En particular, Tony Leung Chiu Wai (Espada Rota), Maggie Cheung (Nieve) me parecen los mejores actores chinos de su generación y he disfrutado sus actuaciones en cada película en la que han participado. No menos se puede decir del mismo director Yimou -que nunca deja de asombrarme y de quien me confieso gran admirador- que es sin dudas a quien le corresponde el gran mérito por esta película al participar no sólo como director sino también como productor y escritor.

Si bien han habido críticas a la película referentes a una supuesta debilidad del guión y sobre todo a una supuesta propaganda política creo que estas críticas son infundadas además de injustas y que no vale la pena detenerse demasiado en ellas.

En todo caso,  son tantas las razones para si verla que, en caso de no haberlo hecho, mis amables lectores deberían rápidamente hacerse de esta grandísima muestra del séptimo arte y disfrutarla cuanto antes.


Ficha Técnica:

Dirección: Zhang Yimou.
País: China.
Año: 2002.
Duración: 99 min.
Interpretación: Jet Li (Sin nombre), Zhang Ziyi (Moon), Tony Leung Chiu Wai (Broken Sword), Maggie Cheung (Flying Snow), Chen Dao Ming (King), Donnie Yen (Sky), Liu Zhong Yuan, Zheng Tian Yong, Quin Yan, Chang Xiao Yang, Zhang Ya Kun, Ma Wen Hua.
Guión: Zhang Yimou, Li Feng y Wang Bin.
Producción: Zhang Yimou y Bill Kong.
Música: Tan Dun.
Fotografía: Christopher Doyle.
Montaje: Zhai Ru y Angie Lam.
Diseño de producción: Huo Ting Xiao y Yi Zhen Zhou.
Vestuario: Emi Wada.

Categoría: ¡Cine!

Siempre pensé que si algún día empezaba a escribir un blog personal uno de los temas sobre los que escribiría sería sobre películas y cine en general. Sin embargo, a poco de empezar a escribir me dí cuenta de un pequeño problema: no quería contar lo mismo que otros ni sobre las mismas películas. Quería intentar imprimirle alguna especie de estilo o firma propia que aportara lo suyo y no fuera una mera repetición de los cientos de excelentes espacios especializados que existen  sobre el tema (¡Que alguien me recuerde por favor como era la vida antes de IMDB! Bueno, no, mejor no ;))

Por suerte con La Maga -su mano está casi siempre detrás de mis líneas y ni nosotros nos damos cuenta a veces donde terminan sus ideas y empiezan las mías o viceversa- se nos ocurrió una “fórmula” que creemos podría funcionar para este fin -ustedes, queridos lectores, tendrán por supuesto la última palabra sobre si lo que acá se publica aporta algo o no-.

Nuestra idea consiste básicamente en escribir  sobre aquellas películas distintas y originales-siempre desde nuestro muy subjetivo punto de vista-  que hayan aportado algo importante a la historia del cine o al deleite por el séptimo arte. Intentaremos además rescatar algunas películas que cumplan estas características y no sean demasiado conocidas y de preferencia que no sean tampoco demasiado recientes.

Asimismo, la idea sería hablar de la película en sí pero también del contexto: datos históricos o curiosos, anécdotas personales, directores, actores, música, implicaciones culturales, etc.

Nota de Interés: Al margen, espero estar publicando en los próximos días -inaugurando la categoría/sección de Consejos Prácticos de Tecnología de este blog- un pequeño tutorial sobre como bajar películas y añadirle subtítulos a las mismas -para usuarios de Windows: BitTorrent, isohunt.com, uTorrent, cccp, etc.-

Así, seguramente aparecerán algunos clásicos del cine, películas de culto, filmes en blanco y negro, cine mudo, directores mundialmente desconocidos, éxitos locales poco conocidos internacionalmente, grandes bandas sonoras, impresionantes efectos visuales, puro placer estético -visual y/o auditivo-, significaciones históricas,  increíbles historias o guiones, etc… Será, supongo, una especie de lista Boutique de películas que estaremos invitándoles a ver, rever, analizar, discutir, etc. en este espacio.

Aviso además que por supuesto que se aceptan sugerencias tanto para ver como para eventualmente escribir sobre alguna película, director, actor, etc. Como con todo el Blog, tengo la secreta esperanza de que esta sección se vea enriquecida por sus ideas tanto como por las nuestras.

Tengo una última duda respecto a que y como escribir: no sé todavía como voy a separar el contenido para quien ya haya visto la película y para quien no -me es claro al menos que quiero escribir para ambos-. Trataré de cuidar este detalle para no arruinarle la historia a los segundos -sino más bien para dejarlos con ganas de ir a disfrutar la obra en cuestión- pero para al mismo tiempo dejar más espacio a la discusión posterior con los primeros.

Y corto acá este post -para separar en un post independiente la primera película sobre la que escribiré- pero no sin antes adelantarles la obra maestra sobre la que les contaré luego: Hero (2002) del gran director chino Yimou Zhang.


Leyenda

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Silvio

Bien ha valido todo. El proceso. El destierro. El vituperio. La deshonra. El desamor.

Allí están ellas, las tres, que si bien hoy están lejos de nosotros y de nuestro señor -que en su seno siempre las cobije dondequiera que se encuentren-, deben su existencia a aquella que tantos llaman insensatamente mi cobardía. ¡Que fácil es juzgar a los demás desde una cama tibia o una mesa bien servida! Me pregunto cuantos de esos insensatos habladores no habrían hecho lo mismo si el mismo cáliz les hubiese sido servido a ellos en aquel momento.

Y, por supuesto, está también ella: la única dueña de mi loco y precoz amor.

Es hoy a mis ojos tan bella como cuando nos conocimos y en mi corazón sigue siendo aquella hermosa doncella iluminando la noche en aquel balcón bajo la luz de una envidiosa luna. Todavía hoy, después de tantos años, puedo percibir en mis labios el inconfundible dulzor de su boca en aquel primer y prohibido beso.

Aunque sé que en el fondo de su alma nunca terminó de entenderme -y acaso tampoco de perdonarme- me tranquilizo pensando que en el fondo fue feliz durante todos estos años. En el fondo entendió que así tenía que ser. Que nuestro amor no era sólo una apasionada locura adolescente. Que era nuestro destino estar juntos, intentar ser felices y no poblar con historias trágicas olvidables páginas sin pronóstico de vida mas allá de la tercera función.

Me encantaría creerlo pero mis mejillas se llenan todavía de rubor al recordar el momento en el que se enteró que aquella carta nunca llegó a mis manos. El instante en el que el tiempo pareció detenerse mientras en sus ojos brilló, de repente, la claridad del que ha entendido una verdad dolorosa y vergonzante. Desde entonces esos ojos no me miraron igual. Algo murió allí para siempre.



Todo parecía conspirar contra nosotros: la familia, la sociedad, las leyes, el destino.

Supongo que me burlé de todo lo humano y de todo lo divino aquel día que mis labios no probaron aquellas gotas. ¿Pero no es acaso bien sabida la calidad y cantidad de charlatanes que habitan el oficio de boticario?. Estoy convencido de que la droga era uno mas de sus múltiples embustes y engaños y que su efecto hubiese sido tan ínfimo en mí como mi vocación por abrazar la muerte.

Sí: el infierno debe tener al boticario entre sus huéspedes más selectos.

¿Y qué tiene de malo el oficio de artesano? ¿Es acaso un pecado el querer andar por la vida sin llamar la atención? ¿A quién molesta?. Suficiente castigo ha sido la mirada sin brillo de los míos. La indiferencia sin fin de los que me deberían agradecer la vida y el pasar. Esta maldita sensación de estar de más. ¿O es que alguien entiende el pesar de ver morir a tu mejor amigo entre tus brazos?. Vivir todos estos años, sin él a mi lado, fue sin dudas un exceso que en la puerta de los cielos habrá de ayudarme un poco cuando el momento llegue de ser juzgado por San Pedro.



Tantas escenas que podrían pasar hoy frente a mis enfebrecidos y cansados ojos y, sin embargo, este carrusel de imágenes decide detenerse una y otra vez justo en ese instante aciago.

Un escalofrío recorre mi cuerpo al recordar mi dolor al ver descansar su cuerpo tan pálido, terriblemente inerte. Su cara era angelical y llena de paz. Parecía impertérrita al hecho de que yo vivía en el mismo instante el mayor de los infiernos. Poco después entendí el complejo plan pero entonces sólo odié y maldije a los dioses y al destino con toda la fuerza de mi pobre y devastado corazón. Fue entonces cuando me consumió el terror. Las dudas iniciales dieron paso a la clara decisión de continuar, con el corazón desgarrado de dolor, pero vivo. Quisiera encontrar una palabra menos dura que cobardía pero los eufemismos, en este lugar y tiempo, decidieron serme esquivos.

Hoy, descansando en el lecho como me ha ordenado el buen doctor y esperando el final que ineluctablemente se acerca, cuando las cosas deberían ser más claras, el recuento de mi vida me hace llenarme de dudas ante lo que hice. Siempre repetí que no fui yo el que decidí sino una mano invisible que me permitió una vida larga, sin muchas satisfacciones, pero vida y larga al fin. Y cada vez que lo dije quise creerlo con toda la fuerza de mi corazón.

Y, sin embargo, la nublada vista de mis ojos ancianos no impide hoy que en mi cabeza se reitere, una y otra vez y con toda claridad, aquel momento decisivo. Y pienso, recordando ese instante -acaso suplicando una segunda oportunidad- en una alternativa. La única alternativa.

Mis últimos suspiros vienen entonces acompañados de una abrumadora certeza: de tener aquel veneno entre los dedos de nuevo ahora sabría que el único destino posible sería el de tomarlo para yacer allí junto a mi amada y, por lo siglos de los siglos, ser leyenda.

Buenos Aires. Enero 2012.

Ahora sí: Cuento y Poesía

Hoy me voy por las ramas. No sé si sea el síndrome de abstinencia de no haber escrito por varios días pero lo cierto es que ya llevo con éste 3 posts -¡sí, 3 en un día!- tratando de publicar un pequeño poema que escribí hace unos días…

En los primeros 2 terminé yéndome por las ramas y escribiendo de cosas que si bien eran temas de los que algún día quería escribir algo no era la intención que hoy fueran protagonistas de éste espacio. Pero supongo que eso es parte de lo lindo de escribir: El proceso creativo es caprichoso y a veces hay que darle rienda suelta a esa parte libre e indómita que todos llevamos dentro y lucha siempre por salir.

En la época de mí vida -o sea, hace aproximadamente un mes- en la que, parafraseando a Lennon, estaba demasiado distraído planeando este Blog como para escribirlo, pensaba que tener un espacio como éste terminaría por decidirme a ejercitar el músculo de la creación literaria -Y sí. Mi lector lo ha adivinado: también tengo una teoría al respecto-.

No se si sea casualidad o realmente me llegó el momento pero lo cierto es que hace relativamente poco tiempo realmente me senté frente a la máquina y no sólo empecé a publicar posts si no que de a poco empecé también a escribir algunas cosas que por suerte no me son del todo desagradables.

Siempre me gustó escribir cuentos y aunque tengo pocos creo que algunos -uno- me salieron bastante decentes y hasta ganaron algún premio en otra época de mi vida -a los 19 años y entonces pensé que mi destino sería ineluctablemente el de escritor-.

Hace unos meses tuve además una experiencia muy linda -que involucraba a un gran amigo y a un escritor argentino al que admiro mucho de la que seguramente les hablaré luego- que terminó de convencerme de que debería volver a intentar escribir. Desde entonces comencé a tomar notas de algunas ideas y espero muy pronto poder transformar esas ideas en historias concreta que pueda compartirles.

En otra lejana y extraña época de mi vida escribí algo de poesía -no demasiado buena pero ciertamente honesta- pero la verdad es que entonces y todavía ahora escribir poesía me resulta una tarea intimidante.

Aclaro: me encantaría escribir buena poesía. Hay pocas cosas que me emocionen tanto como leer a Neruda o a Whitman o escuchar a un cantante/poeta como Silvio. Creo que hay pocas cosas tan difíciles como expresar un sentimiento por medio de un verso justo, con el ritmo adecuado, con la pausa perfecta y por eso admiro con tanto fervor a los buenos poetas.

Lo que me pasa es que generalmente lo que escribo no termina por expresar exactamente lo que siento y eso me resulta muy frustrante. Además, me aterra caer en el esnobismo poético que tanto detesto -disculpen pero la intención no lo es todo: no todos pueden ser poetas. Punto-.

Pero ahora corro el riesgo de terminar mi tercer post del día sin finalmente aprovechar para -humildemente y sin demasiadas pretensiones- presentarles un pequeño poema que escribí hace unos días y que espero sea el primero de muchos que me anime a publicar. Sin más preámbulos, ahí les va:

Nuestras Fiestas

Familia nómade la mía.
Amor en el desarraigo total,
superviviente de la diáspora,
inmune a las inclemencias del paso del tiempo
y a las caprichosas geografías.

Navidad es el día en el que nos juntamos
y compartimos la mesa,
llena de comidas y bebidas de múltiples banderas.
Solo nuestras propias fechas cuentan:
“La Tía” y “La Abuela” nos convocan más que “El Señor”.

Buenos Aires. Diciembre de 2011.

“Niveles” en la apreciación del arte

Decía el gran Galileo Galilei que las matemáticas eran el lenguaje de la naturaleza a lo que tendríamos que añadir que el arte sería entonces el lenguaje del alma.

Curioso y complicado destino entonces para tantos de nosotros que no dominamos a plenitud ninguna de sus diversas formas de manifestación.

Es como tener ganas de expresar lo que llevamos dentro y no poder hacerlo nunca en la medida en la que quisiéramos. La sensación es la de quedarse siempre corto. Me viene a la cabeza la imagen onírica de querer dar un gran discurso ante una multitud explicando lo que sentimos sólo para darnos cuenta de que nuestra implacable tartamudez nunca nos lo permitirá.

Supongo que es por eso que tenemos la necesidad de hacer nuestro el arte de otros disfrutándolo y compartiéndolo. Convirtiéndonos en curadores, promotores e incluso críticos de las expresiones artísticas de otros suplimos de alguna manera esta necesidad imperiosa de expresar lo que sentimos.

De hecho, creo que  la capacidad de apreciar el arte es totalmente diferente y no menos especial a la capacidad de producirlo. Creo además que es también un talento el poder encontrar interpretaciones, ideas y patrones en el arte que a veces incluso distan de las que el artista originalmente imaginó -al menos conscientemente-. Siempre recuerdo las innumerables discusiones con mi querido Tío del Ozama -Centinela del Río, Vigía de la Barranca, Constructor de la Casa Infinita y Honorabilísimo Pintor Plenipotenciario de la Ciénaga, de quien seguramente hablaré más en éste espacio sobre éste tema particular. Nunca nos pusimos de acuerdo. El es un gran artista y yo aspiro apenas a ser lo suficientemente sensible y perceptivo como para apreciar, disfrutar y con suerte verme reflejado en las obras de otros.

En algún momento hasta me las ingenié para esbozar una de mis pequeñas teorías en la que postulaba que el arte era apreciado en “niveles” parecidos a las ramas de un árbol en los cuales a cada nivel correspondía una cierta capacidad de comprender una obra. Así, por ejemplo, un pintor podría entender y apreciar sutilezas de un cuadro como sólo alguien con dominio equivalente de la técnica podría hacerlo para ese “nivel”.

Sin embargo, mi teoría habla de “niveles” y no de “capas”, porque entiendo que pueden darse casos en los que un vulgar espectador -sin dominio de esa técnica o arte específico- pueda entender otros niveles que tal vez le escapen a otros artistas o incluso al mismo creador de la obra en cuestión. Acá entrarían, por ejemplo, los casos donde hay obras con un contenido que involucra algún contexto. En este caso, sería un nivel de disfrute y apreciación el contexto en sí mismo, al margen de la técnica.

Como caso especial también creo -y éste era sin dudas el punto donde estuve siempre en más desacuerdo con mi tío- que un crítico de arte puede ser una persona tan o más sensible que un artista para encontrar patrones en un especie de arte colectivo, suma del arte de muchos artistas.

Pero como dudo que lea este post -la ventaja de un blog con pocos lectores es que el derecho a réplica es prácticamente innecesario- debo aclarar antes de terminar que he exagerado un poco. En realidad de lo que sea queja mi tío no es de los críticos en general ni de la capacidad de algunos de ellos de juzgar obras de arte. Se queja, y en esto estamos completamente de acuerdo, de aquellos que se valen de la crítica para hacerse mercaderes y, convirtiéndose de facto en jueces y partes del mundo del arte llenan sus arcas de dineros mal habidos en base a la especulación de los precios de las obras y de la percepción pública de los artistas.